Durante los últimos días me encontré con varias noticias que, por separado, parecían tener poco que ver entre sí.
Nvidia acordó comprar Hugging Face por casi US$13.000 millones. Anthropic comprometió decenas de miles de millones para asegurarse compute. China acelera sus propios chips. Y Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica estarían estudiando un consorcio para competir por espectro satelital europeo y ofrecer conectividad directa al móvil.
IA, chips, datacenters, telecomunicaciones. Historias distintas. Pero mientras más las miraba, más me parecía ver lo mismo.
Todos están intentando controlar una parte más del sistema y depender un poco menos de alguien más.
Nvidia ya tiene los chips. Ahora quiere estar más arriba
Siendo honesto, la que más me detuvo fue Hugging Face. Yo la conocía de nombre, y alguna vez había llegado a modelos publicados ahí, pero nunca había dimensionado su tamaño. La forma más simple de explicarlo es pensar en algo parecido a GitHub, pero para inteligencia artificial. No es exactamente lo mismo, pero sirve.
En esa plataforma hay modelos de Meta, Google, Microsoft, DeepSeek, Qwen, Nvidia y miles de otros proyectos. Según Nvidia, reúne más de 18 millones de desarrolladores, 3 millones de modelos y más de 200.000 empresas. Y ahí la compra empieza a verse distinta.
Nvidia sigue siendo conocida por sus GPUs. Pero hace rato que construye mucho más alrededor de ellas: CUDA, networking, servidores, software, modelos, robótica, infraestructura para datacenters. Con Hugging Face se acerca al lugar donde los desarrolladores eligen qué modelos usar y construyen sobre ellos. No está comprando solamente tecnología. Está comprando ecosistema y distribución. Y quizá también un seguro. Porque muchos de sus mejores clientes están tratando, precisamente, de depender menos de Nvidia.
Google tiene sus TPU. Amazon desarrolla Trainium. Microsoft tiene Maia. Meta lleva años con aceleradores propios. China está construyendo alternativas. Tiene toda la lógica: si gastas decenas de miles de millones al año en compute, eventualmente te preguntas cuánto de esa infraestructura puedes controlar tú mismo.
Hoy, unos pocos clientes gigantescos comprando millones de GPUs es un negocio espectacular. Pero esos mismos clientes tienen el capital y la capacidad técnica para intentar reducir su dependencia. Un ecosistema con millones de desarrolladores y miles de modelos abiertos es mucho más fragmentado. Y todos necesitan compute. Por eso Hugging Face podría ser bastante más estratégico de lo que parece.
Nvidia ha insistido en que la plataforma seguirá abierta y no hará falta hardware Nvidia. Eso también será interesante de observar. Parte del valor de Hugging Face está en ser un punto de encuentro relativamente neutral. Si termina siendo simplemente “la plataforma de modelos de Nvidia”, podría destruir justamente lo que hizo atractiva la compra.
Anthropic está bajando hacia la infraestructura
Cuando pensamos en Anthropic pensamos en Claude. En modelos. En Claude Code. No en datacenters.
Pero a finales de agosto acordó pagar alrededor de US$45.000 millones por compute de Nscale en West Virginia. Pocos días después, unos US$35.000 millones con Lambda para infraestructura en Texas. Son cerca de US$80.000 millones en compromisos de compute en cuestión de días.
Cuando las cifras llegan a ese nivel, cuesta seguir pensando que esta carrera se trata solamente de quién tiene el modelo más inteligente. Detrás de Claude hay que garantizar chips, electricidad, datacenters, cooling, networking y capacidad para millones de usuarios. Un buen modelo sin infraestructura suficiente no sirve de mucho. Y cuando el recurso se vuelve estratégico, lo aseguras con años de anticipación.
Las empresas que empezaron en los modelos están bajando hacia la infraestructura. Los que fabrican infraestructura están subiendo hacia los modelos y los desarrolladores. Las fronteras empiezan a desaparecer.
China tiene un problema parecido, pero a otra escala
Durante años Nvidia dominó los chips de IA. Las restricciones de exportación de Estados Unidos cambiaron los incentivos por completo. Si mañana puedes quedarte sin una tecnología crítica, desarrollar una alternativa deja de ser una oportunidad de negocio. Se convierte en una necesidad estratégica.
Huawei es el nombre más conocido, pero no el único. Enflame, Moore Threads, MetaX y Biren también intentan competir. Y no solo en el silicio: también quieren reducir CUDA, el ecosistema de software alrededor de las GPUs de Nvidia.
Según Reuters Breakingviews, la participación de Nvidia en el mercado chino de chips de IA habría caído hasta alrededor del 55%, desde niveles cercanos al monopolio. Todavía hay una diferencia importante. Pero la dirección es clara: China quiere construir su infraestructura de IA sin depender por completo de tecnología estadounidense.
Otra vez el mismo patrón. Controlar más. Depender menos.
Y luego están las telcos mirando hacia el espacio
Esta última me llamó especialmente la atención, quizá porque saca el mismo fenómeno del mundo de la IA y lo pone en el mío.
El 7 de septiembre se conoció que Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica están en conversaciones preliminares para crear un consorcio y competir por espectro satelital que la Unión Europea quiere reservar para operadores europeos. La idea sería entregar servicios direct-to-mobile: conectar el teléfono por satélite cuando no hay cobertura terrestre, y eventualmente competir con Starlink.
Todavía no hay ninguna decisión. Pero que cuatro operadores que normalmente compiten entre ellos estén considerando hacerlo juntos ya me parece interesante. Europa no quiere que una capa cada vez más importante de sus comunicaciones quede enteramente en manos estadounidenses. Y las telcos tampoco quieren descubrir, en unos años, que el satélite que complementa sus redes le pertenece a otra compañía.
Hace poco escribía algo parecido en otro post. Las telcos llevan años vendiendo conectividad terrestre: espectro, torres, fibra, cable. Pero esas fronteras se están moviendo. Fibra, 5G, cloud, edge, satélites. En algún punto dejan de ser redes separadas y pasan a ser el mismo sistema. Y entonces aparece la pregunta que, al menos a mí, me parece la de fondo: qué partes de ese sistema no puedes permitirte no controlar.
Quizás la próxima carrera no sea solamente construir algo mejor
Durante años la industria se movió hacia más especialización. Una empresa hacía chips. Otra, servidores. Otra, cloud. Otra, software. Otra, la red. Otra, las aplicaciones. La lógica era simple: no necesitas hacerlo todo si otro puede hacerlo mejor y más barato.
Esa lógica sigue siendo válida. Pero creo que se le está agregando otra variable: el riesgo de depender demasiado de alguien más.
Nvidia: chips → sistemas → software → modelos → developers.
Anthropic: modelos → compute → infraestructura.
China: aplicaciones → modelos → chips → ecosistemas propios.
Las telcos: móvil → fibra → cloud → satélite.
No creo que todas las empresas terminen haciendo de todo. Eso sería ineficiente y, en muchos casos, imposible. Hay una diferencia importante entre comprarle algo a un proveedor y depender de ese proveedor para que tu negocio exista.
Seguimos mirando quién tiene el mejor modelo, el chip más rápido o la mejor red. Eso importa. Pero debajo hay otra carrera que a mí me parece cada vez más interesante: controlar las piezas que realmente importan.
Quizá estas cuatro noticias sean movimientos aislados. O quizá estamos entrando en una etapa donde la ventaja no será solamente tener la mejor tecnología.
También será decidir qué partes de ella no puedes permitirte dejar completamente en manos de otros.
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✍️ Claudio from ViaMind
“Atrévete a imaginar, crear y transformar.”