Cuando se anuncia una adquisición grande en telecomunicaciones, los comunicados de prensa siempre suenan igual. Inversión. Transformación. Foco en el cliente. Nuevo capítulo.
Y no es que sea mentira. Es que el orden de las cosas rara vez es el que aparece en el papel.
Llevo varios años trabajando en proyectos tecnológicos dentro de operadores de telecomunicaciones — en Chile y en Europa. No soy analista de mercado. Mirando lo que está pasando con Millicom, investigando lo que hicieron en otros países, y hablando con gente que ha vivido procesos similares, me resulta difícil no tener una opinión formada. Esto es lo que creo que viene — y cuándo.
1. El contexto que no sale en los titulares
Movistar Chile no fue una venta estratégica desde una posición de fortaleza. Fue una salida.
La pérdida neta al cierre de 2025 alcanzó los US$414 millones. La deuda estaba en seis veces el EBITDA — cuando el estándar interno de Millicom es 2,5 veces. Eso no es una diferencia de matiz. Es una empresa que necesita oxígeno antes de poder pensar en crecer.
¿Por qué llegó a eso? Porque Chile es uno de los mercados de telecomunicaciones más competitivos de la región. Cuatro operadores concentran el 98% del tráfico de datos y el 99% de la telefonía móvil. En un mercado así, la guerra de precios no tiene fondo. Y quien la pierde, la paga en el balance.
A eso súmale que Telefónica venía en modo salida desde hace años. Su plan estratégico 2026–2030 contemplaba la salida total de los mercados hispanoamericanos. Chile no era excepción — era la última pieza.
2. El playbook de Millicom — y por qué importa saberlo
Millicom no llega a improvisar. Llevan años haciendo exactamente esto: entrar a mercados donde Telefónica dejó activos complicados, aplicar su manual, y estabilizar antes de crecer.
Lo hicieron en Uruguay, en Ecuador, en Colombia. Hoy operan en 11 países de América Latina con más de 46 millones de clientes. Conocen el proceso.
Traen tres personas del grupo — CEO, CFO y CTIO — y el resto lo trabajan con el equipo local. Eso no es azar. Es control de las palancas que importan: finanzas, tecnología, y la cara visible hacia afuera. Todo lo demás se negocia con quienes ya conocen el mercado.
En Chile llegaron la CEO de El Salvador, el CFO de Paraguay y el CTIO de Bolivia. El patrón se repite porque funciona.
3. Lo que ya está pasando — y no es tan bonito
En las primeras semanas, al menos 700 trabajadores fueron desvinculados.
Todos los contratos con proveedores están siendo renegociados. Nuevas condiciones: rebajas en montos ya pactados, plazos de pago más largos. Varios proveedores operando “del día a día”, según fuentes cercanas a las negociaciones.
Esto no es crueldad corporativa — es el orden lógico. Cuando entras a una empresa con esa posición de deuda, lo primero es cortar el sangrado. Y en una telco el sangrado no está solo en los costos de red — está en años de contratos acumulados sin disciplina financiera.
Lo que suele ocurrir en estos procesos es que los contractors más calificados — los que llevaban años y conocían cada rincón del sistema — van saliendo. Los que entran a reemplazarlos son más baratos, pero sin el conocimiento acumulado. Y los que se quedan terminan absorbiendo una carga que antes se repartía entre muchos más.
No es algo exclusivo de Millicom. Es una tendencia en la industria. El margen en telecomunicaciones ya no alcanza para sostener equipos grandes, y la respuesta recurrente es la misma: achica primero, crece después.
4. ¿Y los proyectos? — La pregunta que todos se hacen
La apuesta de Millicom es transformar Movistar Chile en una empresa con foco tecnológico, convergencia fija-móvil y crecimiento B2B — cloud, ciberseguridad, servicios administrados para empresas. Lo hicieron en Colombia con Tigo Business, llegando a tener alianzas con Amazon Web Services para servicios cloud a pymes y empresas. Tiene sentido — los ingresos B2B son más estables y menos expuestos a la guerra de precios del segmento masivo.
Pero hay una variable que creo que mucha gente ignora: el timing.
El propio CEO de Millicom fue explícito en una entrevista en febrero: el modelo de eficiencia toma aproximadamente 12 meses en ejecutar. Recién a fines de 2026 van a poder visualizar el plan de inversiones para los años siguientes.
Lo que viene este año es orden, no expansión.
Dicho eso, mirando lo que Millicom hizo en otros mercados y el estado actual de Movistar Chile, estas son las áreas que con más probabilidad se activan después:
Red móvil y fija. La propia CEO lo reconoció al asumir: tienen deficiencias en la red móvil que resolver. Eso se traduce en modernización de infraestructura, despliegue de nodos y expansión de fibra en zonas donde Movistar perdió terreno. Un competidor como Mundo Pacífico ya alcanzó el 20,8% del mercado de internet fijo con el mayor crecimiento anual del sector — y lo hizo a costa de alguien.
Plataformas BSS y OSS. El área que menos aparece en los titulares pero que más trabajo genera internamente. Cuando un grupo regional quiere estandarizar operaciones en 11 países, necesita que todos corran sobre las mismas plataformas de billing, provisioning y gestión de clientes. Esas migraciones son largas, complejas, y con clientes reales al otro lado en todo momento. He trabajado en este tipo de proyectos — la complejidad no está en la tecnología, está en ejecutarlos sin que el cliente note nada.
B2B — Tigo Business Chile. El proyecto de mediano plazo más claro. Para replicar el modelo colombiano en Chile, Millicom necesita integrar sistemas, armar equipos comerciales nuevos y conectar la infraestructura local con las plataformas regionales del grupo. No es un proyecto de seis meses — pero cuando arranque, va a necesitar gente que entienda tanto el negocio telco como la ejecución tecnológica.
5. Lo que no dice nadie — y vale la pena decirlo
Cuando un grupo de este tamaño entra a operar un mercado nuevo, los proyectos de transformación no los ejecuta el equipo interno. No porque no quieran — sino porque ese equipo acaba de reducirse, está absorbiendo el cambio, y tiene las manos ocupadas en mantener la operación funcionando.
Los proyectos los ejecutan proveedores externos. Integradores, consultoras, perfiles que entienden cómo funciona una telco desde adentro — no desde un PowerPoint.
Ahí está la oportunidad real para el ecosistema proveedor chileno. No en el comunicado del día uno, sino en los proyectos que se activan cuando termina el período de saneamiento.
En el caso de Millicom Chile, ese momento probablemente llega en 2027.
Millicom no llegó a Chile a hacer lo mismo que Telefónica. Llegó con un manual distinto, con experiencia regional concreta, y con una apuesta real por el largo plazo. Eso es genuinamente bueno para el mercado.
Pero el corto plazo va a ser lo que es: orden, ajuste, y paciencia.
Los proyectos interesantes vienen después. Y cuando vengan, va a importar mucho quién ya estaba mirando.
✍️ Claudio from ViaMind
Atrévete a imaginar, crear y transformar.
— Claudio